El proyecto
Una arquitectura atemporal, respetuosa con su historia
Michel y yo, tras recorrer mundo y mucho viajar, nos dimos cuenta de que Sisal sería nuestro lugar, nuestro rincón. Nos propusimos traer ese espacio de vuelta a la vida, respetando su espíritu, conservando su espacialidad y su materialidad. Y a partir de ese principio nació todo el proyecto.
La fachada principal no revela fácilmente lo que esconde. Sus grandes puertas de madera se abren para dar paso a un jardín acogedor que abraza el edificio original. Este jardín funciona como espacio de transición entre la calle y las habitaciones, dispuestas alrededor de un patio central, como se hacía en las casas yucatecas tradicionales. Allí, una piscina discreta se integra entre los jardines, enmarcando la piedra antigua.
Los muros y sus texturas son clave en el diseño: lo antiguo se muestra en su complejidad y en su historia, y contrasta con las terminaciones limpias de las nuevas estructuras.
Todo ha sido integrado con materiales de la región y acentos de color en los pisos, para destacar la personalidad de cada espacio.
Nuestra búsqueda siempre ha sido crear espacios que tengan identidad, capaces de transmitir familiaridad y conexión.
En este proyecto apostamos por una arquitectura atemporal, respetuosa con su historia.